"Dejen sus problemas en la puerta"
‘Cabaret’, dirigida por Bob Fosse en 1972, y protagonizada por Liza Minnelli, es un auténtico ejemplo de maestría dentro del género musical. Podríamos hablar del musical por antonomasia. Una demostración de amor por parte de Bob Fosse al mundo del espectáculo, y al mundo de la música. Ya desde su juventud, el director mostraba una gran devoción por el mundo de la danza y la música, que corría por sus venas. Era un reputado coreógrafo de la Norteamérica del siglo XX, lo cual demuestran sus ocho premios Tony. Fosse llevaba en sus venas más espectáculo teatral y musical que cine, y en ‘Cabaret’ da buena muestra de ello.
Y si hablamos de premios, ‘Cabaret’ no se queda corta. BAFTA a Mejor Película, Oscar a la Mejor Fotografía, Oscar a Mejor Actriz para Liza Minnelli, Oscar a Mejor Director para Bob Fosse, todos en 1973, entre un larguísimo etcétera. Y no es para menos, ‘Cabaret’ es una obra de ingeniería dentro del género musical.
Francis Ford Coppola afirmó que el género musical es aquel en el que la trama no se entiende sin los números musicales. En ‘Cabaret’, esto no se cumple. Podemos entender perfectamente la película sin las partes musicales, pero es que los montajes del Kit Kat Klub, conducidos por el increíble maestro de ceremonias encarnado por Joel Grey (Ganador al Oscar a Mejor Actor de Reparto en 1973), aportan un punto de vista muy interesante que, si bien no son imprescindibles para la trama, hacen que la pelícua esté mucho más llena de significado. Aportan una perspectiva irónica, divertida, riéndose de los problemas en su cara.
Si podemos encontrarle un punto negativo al film, podríamos hablar del hecho de que parece querer abarcar numerosas tramas que parecen superponerse y anularse entre sí. Quiere abarcar demasiado y termina quedándose en la superficie de cada tema, incluso en ocasiones llega a parecer que vemos varias películas dentro de una, y esto provoca que, en ocasiones, se nos pueda hacer algo larga.
Sin embargo, la trama principal está muy bien planteada: la aventura de Sally Bowles, una cantante americana atrapada en el Berlín de los años 30, que desea convertirse en una gran actriz, y su extraño romance con Brian Roberts.

Y entre tanta represión, los montajes musicales en el Kit Kat Klub, de mano de David Betherton, y con música de John Kander y Fred Ebb, muestran un ambiente de libertinaje dentro de un mar de problemas. Como bien dice el maestro de ceremonias: “Dejen sus problemas en la puerta. Aquí dentro la vida es hermosa, las chicas son hermosas, incluso la orquesta es hermosa”.
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