ONCE UPON A TIME IN VENEZUELA: CONGO MIRADOR
"Asombroso viaje cinematográfico alejado de escenarios convencionales"
"Érase una vez en Venezuela: Congo Mirador" es un documental venezolano que retrata 7 años del Congo Mirador, un pueblo palafítico ubicado a las orillas del Lago de Maracaibo y su proceso de sedimentación, donde las aguas turbias, los peces muertos y la plaga se apoderan de una comunidad que poco a poco se va desvaneciendo en la miseria y la indiferencia política.
Siendo el primer largometraje documental venezolano postulado a los Premios de la Academia, la ópera prima de Anabel Rodríguez Ríos podría hacer historia si logra su nominación en la categoría de "Mejor película internacional" para el 2021.
El título de esta maravillosa producción, que te puede recordar a grandes clásicos del cine, tiene sello propio y carácter venezolano, invitando a soñar con una saga cinematográfica que nos ayudaría a conocer los rincones más interesantes del país, transmitiendo mensajes y valores de consciencia universal. Había una vez...
La indiferencia política
Es innegable la connotación política que "Once Upon a Time in Venezuela" transmite mediante su discurso narrativo, siendo el hilo conductor de un relato que atestigua las consecuencias ocasionadas por la crisis económica y política que atraviesa el país; una crisis que también se plasma en pantalla.
Esto le permite al espectador apreciar y entender el mensaje desde dos enfoques diferentes pero conectados entre sí; la preservación del ecosistema (como temática global) y el conflicto político entre los miembros de una comunidad (como temática local).
Antes de seguir, es importante aclarar el significado de sedimentación, siendo en términos coloquiales el estancamiento de las aguas debido a la falta de corriente. En ese sentido, los desechos naturales y urbanos se van acumulando en el espacio sedimentado, generando contaminación ambiental.
Así pues, podemos llegar a pensar que esta película retrata con mucha crudeza y credibilidad dos tipos de sedimentaciones; la que está acabando con un humilde pueblo flotante, ocasionada por los efectos geológicos y metafóricamente la que está acabando con un país "flotante", ocasionada por la política.
Pero lo más impactante del caso planteado no es precisamente la sedimentación (que ya de por sí es preocupante), sino la indiferencia que existe ante una situación que afecta la calidad de vida de los habitantes y el futuro de su pueblo, donde prevalece el interés político sobre el bienestar humano.
Y cuando me refiero a indiferencia política no es solamente referido a "los de arriba" sino también a varios miembros, salvo unos pocos, de la propia comunidad que viven su día a día como si nada, reflejando la inmunidad que han desarrollado frente a la contaminación que ya forma parte de su hábitat.
Entonces, esto nos pone a reflexionar en aguas más profundas ¿Realmente la felicidad tienen que ver con la calidad de vida o bienestar del ser humano o sencillamente es un estado mental?
La miseria de un pueblo que se hunde en el abandono es contrastado magistralmente con los bellos paisajes de la naturaleza que nos ofrece Venezuela y el increíble trabajo de John Márquez en la dirección de fotografía, quien juega con algunos elementos de la localidad para contar una historia bien pensada desde el aspecto visual.
Además, la narrativa cinematográfica que propone Anabel ofrece un discurso rico en imágenes impactantes e interesantes que incitan al espectador a sumarse a un viaje maravilloso desde el primer minuto de metraje.
Por otra parte, gracias a esta película tuve la oportunidad de apreciar de cerca el día a día de las poblaciones que hacen vida en los palafitos, un tipo de vivienda que siempre me ha llamado la atención y que termina sorprendiéndome al descubrir que puede trasladarse de un lado al otro sólo con amarrarse a una lancha ¡Tema para la ficción cinematográfica!
Nathalie vs Tamara
Las dos protagonistas que le generan sentido a la trama local, creando empatía con el espectador, de acuerdo a cada criterio político. Por un lado tenemos a la señora Tamara Villasmil, coordinadora del Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV), cuyo palafito es uno de los más decentes del pueblo, líder de la comunidad y leal a la Revolución. En la otra esquina se encuentra la maestra Nathalie Sánchez, quien es una de las habitantes más críticas en contra del sistema político venezolano.
Ambas llevan un contrapunteo a lo largo de prácticamente todo el documental, donde la chavista intenta a toda costa expulsar de la escuela a la maestra, sólo por el hecho de llevarle la contraria en su filosofía política. Sin embargo, en el fondo ambas tienen el mismo objetivo; buscar soluciones para salvar al Congo Mirador de su extinción como lugar habitable.
Aunque parecen personajes extraídos de una película de ficción, son completamente reales y sus declaraciones también, por lo que felicito a Anabel y Sepp Brudermann por su excelente trabajo en el desarrollo del guion.
En resumen
Un viaje audiovisual con altos valores cinematográficos por un pueblo que rompe el molde de lo convencional, alejado de las grandes metrópolis y muy diferente a aquellos escenarios que tanto se han visto representados en el cine venezolano.
"Once Upon a Time in Venezuela: Congo Mirador" deja en alto la calidad y el potencial cinematográfico que existe en Venezuela para el desarrollo de un género que quizás no sea el más comercial pero sí uno de lo más antiguos e importantes desde la invención del séptimo arte, el documental. Más que un homenaje al país, es un llamado de atención a las autoridades locales y al despertar de la conciencia, aprovechando las ventajas que ofrece el cine y la belleza que nos regala el Congo Mirador, hogar del Relámpago del Catatumbo, el más asombroso y con mayor descargar eléctrica en todo el mundo.
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ResponderEliminarExcelente reseña 👏👏👏👏, las extrañaba, que bien que estén de regreso 👌😉. 👋😁
ResponderEliminarGracias! ¡Hacía falta regresar a las andanzas de la escritura!
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