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| Foto: Simón (2023 - Diego Vicentini) |
"Es una aventura retrospectiva"
En los años más duros de las protestas en la capital de Venezuela, Simón se ve obligado a migrar luego de ser capturado, torturado y finalmente liberado por funcionarios del orden público tras ser culpado de terrorismo por participar en las manifestaciones; entonces, deberá lidiar con los fantasmas del pasado, y ayudar a sus amigos que todavía se encuentran en situaciones precarias dentro de la nación, al tiempo que se enfrenta a las dificultades de vivir en un lugar que no le es propio.
"Simón" es la nueva película de Diego Vicentini que, como era de esperarse tomando en cuenta su premisa, levanta ciertas escamas, y es presa de críticas bastante variopintas (la mayoría positivas), y que se estrena en salas comerciales de Venezuela a unos meses de sus próximas elecciones presidenciales.
Por este motivo, la polémica generada por los reconocimientos obtenidos en la 19° edición del Festival de Cine Venezolano quizá sea mayor que su éxito en taquilla, pues, hay quienes la tachan por "promover el desorden público"; sin embargo, desde un inicio, el metraje no hace más que advertir de las consecuencias de aquellos tiempos, y muestra una realidad cruda que incita, más que a la protesta, a la esperanza dentro de la democracia.
Entre otros detalles, el elenco que compone este filme hace las maravillas. La propuesta interpretativa de "Simón" le da una suerte de dramatismo y sabor venezolano que la vuelven cercana al público local, aunque no tanto para un público extranjero, ajeno a la situación del país.
Destaco la co-estelaridad del comediante Roberto Jaramillo, popular por sus videos en Tik Tok, que de vez en cuando se roba el show y desarrolla un personaje capital dentro de la narrativa, protagonizando uno de los mejores giros de trama vistos en el cine criollo hasta esta instancia. Resulta de lo más memorable del elenco.
En resumen
Sin mucho que agregar, el nuevo film más resonante del cine venezolano es una aventura retrospectiva, repleta de referencias a la historia de los años de protesta, que resulta ser brutal, cruel, incisiva y cargada de sentimentalismo.
Es preciso verla de inmediato, y disfrutarla al máximo, si se toman en cuenta las especulaciones acerca de su pronta salida de las salas de cine más grandes del país, tal como ha sucedido con otras películas venezolanas que hirieron susceptibilidades por su carácter crítico.
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