"Historia de amor intensa y conmovedora que nos recuerda que el tiempo es nuestro bien más preciado"
La locución latina derivada del texto del poeta romano Horacio: “Odas”, dirigido a su amiga Leucone, aconsejándole vivir el presente y no confiar demasiado en el futuro, ya que este es incierto. Fue escrito por allá entre el periodo del 68 al 8 AC; “Carpe Diem”, es un vívido referencial para situarnos a lo que a continuación les describiré.
Su traducción significa "cosecha el día" o, más comúnmente, "aprovecha el momento", fue filtrándose a través de los siglos convirtiéndose en sí misma en una corriente filosófica más allá del mero pensamiento del positivismo, el epicureísmo, el estoicismo y el existencialismo.
Tanto fue calando dentro del inconsciente colectivo mundial que la vemos reflejada en nuestra realidad e historias de una manera tan normalizada que sin saberlo la replicamos, vivimos y enseñamos.
El cine como el resto de las artes no escapa a esto y podemos evidenciar en obras ya catalogadas de culto como: "La Sociedad de los Poetas Muertos" (1989) de Peter Weir donde expresan claramente su uso o “La Sonrisa de la Mona Lisa” (2003) de Mike Newell donde se ve sus tintes y entramados, hacen que esta frase sea conocida por un público más amplio.
Ahora bien, en la reciente producción del director John Crowley, escrita por Nick Payne “El tiempo que tenemos” (“We Live in Time”) nos cuenta en fragmentos como esa polaroid que vemos de recuerdo los momentos de la vida de Almut (Florence Pugh) y Tobías (Andrew Garfield), como el instante de conocerse de una manera inusual, la formación de una pareja y posteriormente una familia, transitando por hechos y decisiones que cambian en si mismo el curso de su historia juntos.
Una oda al amor en todas sus formas
Esta es una película que nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la importancia de aprovechar cada momento. De allí la apología completa e inequívoca a “Carpen Diem”. Inspirada en esta filosofía al igual que en otras ya mencionadas, la cinta nos sumerge en una historia de amor intensa y conmovedora que nos recuerda que el tiempo es nuestro bien más preciado.
Vemos durante 1 hora y 47 minutos un Drama/Romance, de origen Franco Británica muy alejada del empalagoso cliché de algunas películas recientes de este mismo género propuestas por las grandes casas productoras hollywoodenses.
El director aquí explora los distintos lenguajes del amor a través de sus personajes. Desde el amor romántico y apasionado hasta el amor familiar y amistoso, cada relación es presentada con una sensibilidad y autenticidad que nos conmueve. Los diálogos son concisos y emotivos, logrando transmitir la complejidad de las emociones humanas de manera efectiva.
Demostrando una estructura del guion excelentemente construida, con diálogos precisos, permitiendo que los diferentes elementos de la narrativa sean personajes también en esta historia, es decir que debido a esa construcción fragmentada y no lineal, logran causar una atmosfera de intimidad como si fuera los mismos protagonistas quienes en una conversa personal con el espectador les contarán sus vidas a partir de las imágenes de un álbum de recuerdos familiares, que al momento de observar traen de inmediato la evocación de ese recuerdo, no desde la melancolía sino de esas “saudade” y “sicarú” que solemos poseer al verlas.
Una ventana al amor
No solamente se trata del texto, pues, la dirección de fotografía a cargo de Stuart Bentley mediante un juego de luces cálidas y una paleta pastel propio de este género, resulta ser otro de sus grandes aciertos al enmarcar una historia íntima y romántica, brindando secuencias icónicas que hablan por sí misma sin necesidad de diálogos, de la misma manera muestra planos fijos y detalles muy bien logrados evocativos a fotos fijas familiares, que invitan a la propia narración a la complicidad.
Por ello el cuido de los encuadres atentamente seleccionados se convierte en pequeñas obras de arte como si se tratarse de un perfumero que escoge las notas necesarias para evocar las sensaciones que quiere recrear, así este le da vida en imagen al “amor” como si se tratara de un objeto tangible para el espectador.
Pero la cosa no queda allí, la banda sonora de Bryce Dessne juega un papel fundamental también en la creación de la atmósfera emocional de la película. Es conmovedora y evocadora, y acompaña a la perfección cada escena, convirtiéndose en la referencia sonora de la vida que vemos reflejada en pantalla.
Nos llegan al corazón
Las actuaciones de Andrew Garfield y Florence Pugh son simplemente brillantes. Ambos actores logran transmitir una química innegable que nos hace creer en su historia de amor. Garfield interpreta a un hombre atormentado por su pasado, mientras que Pugh encarna a una mujer llena de vida y pasión. Sus interpretaciones son tan conmovedoras que nos resulta imposible no empatizar con sus personajes.
De esta forma ellos nos conducen por cada momento de la trama, a vivir juntos sus emociones y decisiones, sobre todo en los instantes de crisis, siendo esta él motor de la trama, nos presenta la representación del “Cáncer” de una forma realista y conmovedora, y nos muestra cómo esta puede cambiar radicalmente la perspectiva de una persona sobre la vida.
La enfermedad se convierte así, en un catalizador del cambio, obligando a los personajes a enfrentar sus miedos y a revaluar sus prioridades.
En resumen
A pesar de su temática, “El tiempo que tenemos” es una película que transmite un mensaje de esperanza y resiliencia. La historia nos muestra que incluso en los momentos más difíciles, el amor puede ser una fuente de fuerza y consuelo. La película nos invita a celebrar la vida, a valorar a nuestros seres queridos y a aprovechar cada momento que tenemos.
Al destacar por su enfoque en las emociones y su capacidad para conectar con el público a un nivel visceral, no cae en el sentimentalismo o melodrama, este film logra mantener un equilibrio perfecto entre la emoción y la realidad, nos convoca a reflexionar sobre la vida, el amor y la importancia de aprovechar cada momento.
Por ello esta cinta se convierte en una experiencia inolvidable. ¡Entonces! Si buscas una película que te haga reír, llorar y reflexionar, esta es definitivamente una opción perfecta para ti.



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