Un viaje cinematográfico más allá del arcoíris

"Una experiencia épica que nos transporta al mundo de Oz"

Desde el inicio del siglo, en 1900, con la publicación de la novela infantil “El maravilloso mago de Oz”, escrita por L. Frank Baum y su consecuente adaptación cinematográfica producida por Metro-Goldwyn-Mayer en 1939 (aunque ahora Time Warner posee los derechos de la película) denotan la gran importancia cultural por ser el primer libro de su estilo en presentar personajes y lugares típicos de Estados Unidos dentro de los cuentos infantiles, haciendo que la historia se apuntalara dentro del inconsciente colectivo mundial.

Sin embargo, dicha narración dio paso a interpretaciones, metáforas y gran cantidad de discusiones filosóficas, llevándola a universalizarse y transversalizarse en diferentes campos del saber.

Pero no es hasta 1995 cuando la reimaginación de Gregory Maguire con su novela Wicked Witch of the West, nos abre las puertas de nuevo a este universo con la misma tenacidad y elocuencia que la historia principal, haciendo que dicho fenómeno diera paso para convertirse en un afamado musical de Broadway tan solo 5 años después, que al igual que su predecesora, a su treintena de edad llega al séptimo arte con la primera de dos entregas.

A manos del director Jon M. Chu (conocido por dirigir éxitos como la comedia romántica Crazy Rich Asians, las franquicias de Hasbro Jem and the Holograms y G.I. Joe: Retaliation, In the Heights, las películas de corte musical y baile Step Up 2: The Streets, Step Up 3D, Justin Bieber: Never Say Never) trae a la gran pantalla está reimaginación que parte desde la perspectiva de dos figuras icónicas en el mundo de Oz: Elphaba, quien se convierte en la Bruja Malvada del Oeste, y Glinda, la Bruja Buena del Norte. 

En Wicked la trama centrada en la relación entre ambas y la amistad desarrollada en su juventud, muestra a una Elphaba, nacida con piel verde y una personalidad rebelde, por lo que es víctima del estigma social. Al desafiar constantemente las normas convencionales desde muy pequeña es vista como "extraña" por la sociedad. En contraste, con una Glinda, consentida y socialmente malcriada que busca conformarse y ganar aceptación a pesar de sus evidentes privilegios, siguiendo el camino que la lleva a convertirse en la querida Bruja Buena.

Esta obra no es simplemente una película musical; es una experiencia épica que nos transporta al mundo de Oz antes de que Dorothy llegara. Con una cinematografía deslumbrante, una banda sonora inolvidable, un guion ingenioso y actuaciones estelares, hace que esta adaptación de la exitosa obra de Broadway nos sumerja en una historia de amistad, amor y poder que desafía las expectativas.

Una fiesta visual

La adaptación cinematográfica representa un desafío ambicioso al trasladar la magia y la emoción de un musical de Broadway a la gran pantalla. Si bien ambas versiones capturan la esencia de la historia y sus personajes, existen diferencias notables.

Visualmente, la película ofrece una experiencia inmersiva, con escenarios más detallados y efectos especiales que expanden el mundo de Oz.

La cinematografía fue responsabilidad de la joven directora estadounidense Alice Brooks (quien a llevado otras obras teatrales y musicales a la gran pantalla como: Tick, Tick … Boom! en el 2021 y In the Heights el mismo año) nos plasma en pantalla una verdadera obra de arte. 

Cada plano es una pintura, como si fuera extraída del mismo corazón de las novelas, permitiendo así que cada secuencia sea una coreografía visual. Al buscar un equilibrio entre la grandiosidad del musical teatral y la intimidad del relato cinematográfico, la directora de fotografía busca en los colores vibrantes, un uso expresivo, evidenciado con tonos verdes intensos para Elphaba y paletas más cálidas para Glinda, reforzando su contraste más allá del guion.

Por su parte, los escenarios resultan ser grandiosos, vívidos y animados, focalizándose en una expresividad fantástica, sin convertirse en un apartado propio de historieta. 

En ese mismo orden de ideas, los efectos especiales de última generación crean un mundo mágico y exuberante que nos cautiva desde el primer minuto, para integrarse ingeniosamente con el diseño de producción, buscando una estética fantástica tangible. Se hacen más evidentes en los vuelos sobre Emerald City, los bailes en el castillo y los paisajes oníricos que nos transportan a un lugar donde todo es posible.

Sin embargo, observamos que la cámara a veces se siente indecisa entre la puesta en escena teatral y la narrativa puramente cinematográfica, resultando en una propuesta visual efectiva pero que no explota al máximo las posibilidades del medio.

Una sinfonía de emociones

Musicalmente, la película mantiene la fuerza de las canciones originales, pero la adaptación cinematográfica permite explorar nuevas dimensiones sonoras y visuales en los números musicales. No obstante, algunos fans de la obra de Broadway pueden echar de menos la energía y la espontaneidad de una presentación en vivo.

Por ello la banda sonora busca mantener la esencia del musical teatral, conservando las melodías icónicas y las letras originales que han resonado con el público durante años.

Entonces al ser la música el alma de la película, el encargado es Stephen Schwartz (letrista y compositor de exitosos musicales estadounidenses, tales como Godspell, Pippin y Wicked. También ha contribuido con el guion de una serie de películas familiares, entre ellas, Pocahontas, El jorobado de Notre Dame, letra y música de El príncipe de Egipto, entre otras) y John Powell (compositor y director de orquesta británico con trabajos para la serie Stay Lucky y películas como Face/Off. En 1998 compuso Antz, la primera película animada producida por Dreamworks, The Bourne Identity, The Bourne Supremacy y The Bourne Ultimatum, entre otras), podemos ver una interesante adaptación del material original. 

Así tenemos a las canciones originales como las estrellas relucientes en el firmamento (compuestas por Stephen Schwartz para la versión de Broadway), convertidas ya en himnos que nos emocionan, haciéndonos reír y conmover desde el poderoso "Defying Gravity" hasta la intensa "For Good", cada melodía se queda grabada en nuestra memoria. Pues al ser acompañadas magistralmente por la orquesta sinfónica, los coros y las voces de los protagonistas se combinan y crean una experiencia sonora inolvidable.

Sin embargo, la adaptación cinematográfica al ofrecernos la oportunidad de expandir la orquestación y la instrumentación, busca un sonido más cinematográfico y grandilocuente. Apreciando el esfuerzo por integrar la música de manera orgánica con la narrativa visual, utilizando de esta manera los números musicales para impulsar la trama y profundizar en los personajes. 

No obstante, el desafío reside al equilibrar la fidelidad al material original con la necesidad de ofrecer una experiencia fresca y adaptada al lenguaje del cine. Por ello en algunos momentos, la película podría sentirse demasiado apegada a la puesta en escena teatral, limitando la exploración de nuevas posibilidades sonoras.

Un guion inteligente y emocionante

El guion de la adaptación cinematográfica de Wicked estuvo en manos de Winnie Holzman (reconocida dramaturga, guionista y poeta estadounidense quien escribió el guion original del musical para Broadway) junto a Stephen Schwartz. Ambos asumieron la compleja tarea de traer al cine un musical teatral tan querido y aclamado, logrando equilibrar la fidelidad a la historia original, con la necesidad de expandir y adaptar ciertos elementos para que funcionen en un contexto cinematográfico.

Al analizar con profundidad, evidenciamos que principalmente es una historia de amor, pero con fuertes elementos de otros géneros, lo que la convierte en una historia compleja y multifacética. 

Siendo el eje central la compleja relación entre Elphaba y Glinda. la narración explora la evolución de su amistad, desde la rivalidad inicial hasta un profundo vínculo que se ve afectado por las circunstancias y sus diferentes caminos. Este vínculo, aunque no romántico en el sentido tradicional, cumple con la definición del teórico Robert McKee de ser una historia de amor, pues, presenta dos personajes que se influyen y transforman mutuamente a través de una conexión emocional intensa.

Sin embargo, limitarse a "Amor" sería simplificar la riqueza de la narrativa. Se debe dar peso en los matices ideológicos que contiene al develar que la historia confronta ideas sobre el bien y el mal, la propaganda, la manipulación del poder y la construcción de la imagen pública, evidenciados en el conflicto entre Elphaba y el Mago, sobre todo, por la forma en que se difunden narrativas para demonizarla, siendo ejemplos claros de una lucha ideológica.

De esta manera podemos partir para comentarles otro apartado importante que ha estado muy presente tanto en la cinta como en el musical y es el contexto político de Oz, con la opresión de los animales parlantes y la manipulación del Mago, un elemento crucial de la trama, abordando temas de discriminación, resistencia y la lucha por la justicia social.

Y como era de esperarse en toda historia épica, tenemos ese camino que nuestro héroe debe recorrer, del cual se desprende la justificación de la transformación y maduración como ser consciente, expresado tanto en Elphaba como en Glinda, al experimentar un viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal. Elphaba aprende a aceptar su identidad y a luchar por sus convicciones, mientras que Glinda evoluciona de ser una joven superficial a una líder.

De esta forma los personajes son complejos y multidimensionales, con relaciones profundas y conmovedoras. La historia va más allá del bien y del mal, explorando temas como la amistad, la identidad y el poder. Por ello el humor inteligente y las situaciones dramáticas mantienen al espectador enganchado de principio a fin.

Actuaciones estelares

El elenco está compuesto por actores talentosos que dan vida a los personajes con pasión y convicción. Las protagonistas, con sus voces poderosas y su carisma, nos cautivan con sus encantadoras interpretaciones. Los personajes secundarios también destacan, aportando matices y profundidad a la historia.

Ahora bien, todo el conjunto actoral se enfrenta al reto de encarnar personajes icónicos con una rica historia en el teatro musical. Cynthia Erivo, como Elphaba, debe transmitir la complejidad de un personaje incomprendido, desde su vulnerabilidad inicial hasta su transformación en la "Malvada Bruja del Oeste". Ariana Grande, en el papel de Glinda, tiene la tarea de equilibrar el carisma y la ligereza inicial del personaje con su posterior evolución y madurez.

Así vemos un despliegue de ambas actrices mostrando los matices de los personajes de manera convincentes. La expresividad en rostros, gestos y comportamientos son magistrales, sobre todo en los momentos más intensos de la cinta que, aunque el acompañamiento de los efectos especiales puede ser evidente, ellas logran naturalizarlos mediante sus caracterizaciones, haciendo que los mismos correspondan al mundo mágico.

En resumen 

Wicked es una película que nos transporta a un mundo mágico y nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del bien y del mal. Su cinematografía, música, guion y actuaciones la convierten en una obra maestra del cine musical.

Esta es una cinta con un mensaje poderoso que nos invita a cuestionar las historias que nos han contado y a buscar la verdad más allá de las apariencias.

Si eres fan de esas historias retadoras, con mensajes, matices y un gran abanico de experiencias expresadas en muchos niveles, Wicked es para ti. Así que no te dejes engañar con la premisa de que es solo un musical, ya que esta es una historia tan rica como el cofre del tesoro de un pirata que se encuentra allí, solo para que lo puedas abrir y descubrir.

No esperes más y disfruta de una historia que te transformará.

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