"Puerteños" es un documental de Miguel Guédez, distribuido por Amazonia Films.
Imagina un rincón de Venezuela donde los perros de agua (nutrias) son las mascotas de sus pobladores y las apoteósicas embarcaciones a vapor que navegan por sus ríos simbolizan la prosperidad. Puerteños es el documental acerca de un floreciente pueblo rivereño que llegó a ser el epicentro fluvial del comercio nacional entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Ese lugar "de película" se llama Puerto de Nutrias, ubicado a las orillas del imponente Río Apure, siendo la entrada natural hacia los llanos de Barinas; y aunque actualmente es muy diferente a lo que llegó a ser en su época de bonanza; cuando el comercio fluvial transportaba plumas de garza, ganado, queso, pieles, tabaco, entre otros rubros que se comercializaban con los europeos; el cineasta venezolano Miguel Guédez intenta conectar a las nuevas generaciones con la memoria visual de lo que probablemente apreciaron sus bisabuelos gracias a un arduo trabajo de investigación, su nueva producción cinematográfica titulada Puerteños y el uso de la inteligencia artificial.
Sin embargo, es importante acotar que el resultado de la IA en Puerteños; a diferencia de otras producciones que la han utilizado de manera sutil; muestra escenarios completos generados por esta herramienta, convirtiéndose así en un elemento narrativo clave y notorio durante algunas escenas del largometraje.
En la Premiere de la obra conversé con el director Guédez para conocer el proceso de realización y escuchar su opinión respecto a la integración de la IA:
¿Qué función cumple la IA en Puerteños?
Ahora bien, toda esa información recogida fue el punto de partida para trabajar con la Inteligencia Artificial, en función de "respetar la época y el contexto histórico en el que estos hechos se desenvolvieron, para que la IA no alterara ni transformara el resultado final", evitando a toda costa un resultado "fantasioso" o "sobremaquillado". Por eso "lo tratamos con mucho respeto, para no desvirtuar la memoria histórica y a su vez conectar con la audiencia joven a través de una trama distinta y emotiva".
En la actualidad, Puerto de Nutrias no es ni la sombra de lo que llegó a ser en aquellos días prósperos de abundante actividad comercial. Se dice que la contaminación de los ríos, la tala y quema desenfrenada de los árboles, la caza y pesca descontrolada, sumado al "progreso" que trajo consigo el petróleo, la construcción de carreteras, puentes y automóviles, fueron desmeritando el comercio fluvial de la zona hasta convertirla en un modesto pueblo subdesarrollado que aun se niega a ser olvidado.
Este largometraje de Miguel Guedez, protagonizada por los carismáticos habitantes de la zona, también es un testimonio de reflexión medioambiental para examinar el pasado de esta población, aterrizar al presente y proyectar un nuevo eco de esperanza fluvial hacia el futuro.



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